jueves, 26 de marzo de 2009

Ahora sólo encuentro silencio.
Un silencio motín de palabras rebeldes.
Se niegan a ser pronunciadas,
locas y absurdas forman un tapón en mi boca
envejecida, coronada de arrugas.
Locas y absurdas quieren gobernar.
Yo intento en vano algún balbuceo,
inútil,
precario,
tu nombre no suena
sustituido por este silencio totalitario.
Tu nombre tan fácil de pronunciar sale por mis pupilas
dilatadas, espantadas de miedo,
tragando por estos ojos abiertos tu ausencia.
Observando desde la cárcel de este cuerpo
como te alejas
y como despareces

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