domingo, 12 de julio de 2009

MINIATURA

Quizás me veas hermosa cuando observo el mundo
apoyada en tu pecho como en un acantilado circular
y poco a poco notas mis dedos
como una hilera de hormigas que superan la escalada hacia tu ombligo,
echando de lado la insatisfecha fiera de unas sábanas hirientes
como cielos encapotados.
Quizás me veas hermosa cuando,
venciendo la insistencia de la luz matutina,
consiga desviar la atención de tus ojos:
se cierran,
sonríen,
como si fueran bocas.
Y tu boca suplica...10 minutos más...
Quizás ahí me veas hermosa
navegando pequeña y casi perdida
por el océano de ese mundo que hacemos cierto
con nuestra reconquista diaria.
Ojalá me veas hermosa cuando entre los brazos del sueño
me mires delicada y distante, bañada en el anónimo
que me regala tu inconsciencia.