lunes, 7 de septiembre de 2009

angels

Mis plantas se asustan con este frío. Aunque llueve todas las semanas, ni una flor, ni una hoja.
Ha sonado en todo el valle el quejido de un trueno y ha hecho temblar el esqueleto de mi casa. La niña que aun sobrevive en mí, desde muy dentro, me ha obligado a encender unas velas. Por si me quedo a oscuras (aun me da miedo). Y tú no me haces preguntas en todas las direcciones con tu vocecita de dibujo animado. Has querido quedarte a dormir con tus abuelos.

LA TIRANIA DEL AMADO

Intento ver por tus ojos, mirar donde tú miras, oír como tú oyes. ¿De qué color ves esos coches que acaban de atravesar nuestra conversación? ¿Ves la estela de color que han dejado a su paso?.
Caminamos con nuestras miradas perdidas; la tuya en el infinito que se abre en las baldosas rojas, blancas y azules; la mía tras la tuya.
Observo los árboles, los edificios, la calle mojada, el brillo del agua en todas partes. Me detengo un instante y pasas delante de mí.
Tu espalda, tu pelo...
eso no lo puedes ver.

jueves, 3 de septiembre de 2009

la tarde caía lenta sobre nosotros,
nosotros,
que habíamos buscado desesperados la tarde.
entonces era nuestra, allí nos pertenecía:
bajo aquel sol y sobre aquellas rocas.
merendábamos lúgubres,
conformando nuestros mordiscos
con alimentos inútiles
cuando hubiéramos querido tragar aquel entorno,
comernos a nosotros mismos.
no fue posible
porque la vida y el mundo
no están hechos para estos estómagos.
aun así nos nutrimos
y llenamos nuestras bocas de palabras sólidas,
de conversaciones suculentas.
allí estábamos, entonces éramos
mas no pudimos separar nuestros planos
porque ya dije que la vida y el mundo
no están hechos para estos estómagos.