jueves, 3 de diciembre de 2009

IMPERFECCIÓN


Ella era un poco irregular, vamos a decir, lo mismo se encuadraba por las caderas, que su pelo se hinchaba como un globo, que sus labios parpadeaban.
Yo no sabía muy bien cómo mirarla y mucho menos cómo hablarle, no fuera a ser que se quebrara como un cristal a causa de mi voz estridente.
Si la miraba por el norte parecía un punto rojo, si la miraba por abajo tres comas, una seguida de la otra,... Si la miraba de frente lo mismo sudaba por los ojos que le chirriaban las rodillas. Era algo irregular es cierto, como una hoja en blanco, como una carretera desconocida, como una lengua por aprender.
A veces sólo con que empezara a comérmela por los pies ella ya sabía que quería decirle, pero otras veces era mucho más difícil. No me entendía, no la entendía y ahí era cuando echaba mano del diccionario.
La verdad, nunca me sirvió de nada, nunca encontré las palabras que buscaba. Tan irregular era...
Ahora, eso sí, se querían, sabedlo.

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