lunes, 27 de diciembre de 2010


No tendría que estar triste...
Hoy el día amaneció brillante y muy frío, tal vez si no me hubiera puesto esta camiseta no se me escaparía el calor por las rayas blancas. El frío me entumece los párpados, casi no puedo levantarlos y la navidad me amenaza son su insensible jou, jou, jou¡¡¡¡ sonríe¡¡ sonríe¡¡
Pero no tengo ganas, hoy sólo tengo miedo de que cualquier día a fuerza de asomarnos al precipicio, en un arrebato insensato de valentía...
saltemos...
y caigamos.
Debería estar contenta.

jueves, 2 de diciembre de 2010


Un árbol de navidad asoma por debajo de la cama, veo a Angels estirar de él, lo saca con grandes esfuerzos y lo arrastra por todo el pasillo, baja escaleras, cruza puertas y lo pone de pie sobrepasando su cabeza. Me mira mientras lo aguanta y sonrie.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

LA ERA DE ACUARIO

En aquel estruendoso silencio de sábado noche que nos aislaba y hacía bailar al caos insolente a nuestro alrededor, me oigo; pero no pudo con nosotros que nos habíamos secuestrado con sólo una mirada, con unos ojos que exigían otros ojos sujetando el miedo de volver a equivocarse. En aquel estruendoso silencio aún me oigo rogarte -no te vayas sin mí-.
A donde sea, como quieras, en cualquier momento. Ahora. Ya. Pero no te vayas sin mí.
Y tú quizás lo supieras entonces cuando me viste pasar delante de ti con los tacones al vuelo y la risa dócil. Sin conocerme apenas pero sabiéndome del todo.
-No me iré sin ti a ningún sitio, nunca-.
Bailaban en mi mano como palabras sobre un papel blanco tus dedos y decían TE AMO, bailaban en mi mano y yo pude leerte en mi palma como un destino.
Qué hacemos aquí borrachos de música y multitud, el mundo en su locura nos ignora, salgamos.
Y entramos cada uno en una noche que fue la nuestra y salimos de la mano de aquel bar conduciendo nuestros pasos al mañana.
Sin camino.
Sin mirarnos.
Sin palabras.

viernes, 12 de noviembre de 2010

CAMINO


La carretera serpentea con vida propia, a mí me encanta que cada día intente secuestrarme, que se adueñe de mi destino con su intermitente sonrisa de bienvenida. Podría recorrer el camino con los ojos cerrados galopando de memoria hasta poner el intermitente. Aunque sea de noche, aunque por el retrovisor el agujero negro del día se aleje. Otro día que abandono en la cuidad, muerto de pena porque quiere venir con nosotras, escuchar la radio o poner las canciones. Digo que no, ya has tenido bastante y sin ningún decoro arranco el coche y me voy. - ¿Qué tal tu día?-.
Mi gato nos espera rondando la puerta de mi casa, enseguida escucha el motor y sale de cualquier oscuridad con un ronroneo. Le pregunto si está hablando con los pinos que también ronronean y me contesta que sí. Y luego en una procesión de cabezas gachas adivinando escalones entramos en casa y cerramos la puerta con un portazo dejando fuera al resto del mundo con sus bocados.

martes, 9 de noviembre de 2010

Han entrado mirando hacia arriba, hacia los lados, mirándose entre ellos sin decir una palabra y se han parado unos segundos en medio del bar.-¿Dónde nos sentamos?. -Aquí mismo- propone ella. Él se ha acercado a la barra mirándolo todo por detrás de mí y me ha pedido un ron con cola y un wisky con limón. Ha esperado que lo sirviera y lo ha llevado él mismo a la mesa, se ha sentado frente a ella y han empezado a beber. Llevan ya un rato ahí, en silencio, sólo se escucha la música que tengo puesta en el ordenador. De vez en cuando se dirigen la palabra tan bajito que no puedo escuchar qué se están diciendo. Un halo de misterio los envuelve, estarán en los 60, soy incapaz de concretar. Ella lleva puestas unas gafas oscuras, muy oscuras (no se las ha quitado ni un momento).

Parecen tú y yo
cuando tú y yo éramos unos ladrones
en huida continua,
buscando bares en ciudades distintas,
con personas desconocidas,
para estar completamente solos.
Tampoco hablábamos
también bebíamos
llorábamos
y nos comíamos a besos

sábado, 6 de noviembre de 2010


No.
Tengo que vivirlo dentro,
me lo tengo que soñar.
Quitar el color, el número,
el aliento todo fuego,
con que me quemó al decírmelo.
convertir todo en acaso,
en azar puro, soñándolo.
Y así, cuando se
desdiga
de lo que entonces me dijo,

no me
morderá el dolor
de haber perdido una dicha

que yo tuve entre mis brazos,

igual que se tiene un cuerpo.

Creeré que fue soñado.

Que aquello tan de verdad,

no tuvo cuerpo, ni nombre.

Que pierdo
una sombra, un sueño más.

Pedro Salinas (La voz a ti debida
).

martes, 26 de octubre de 2010

Reunión de padres

En la sala no cabía ya nadie más, estábamos todos los padres posibles, también los imposibles estaban, sentados. Cabezas delante de cabezas, yo estaba sentada en la penúltima fila y la cabeza de delante de mí me impedía ver la macro pantalla de la sala de audiovisuales. Cuando yo iba al colegio sólo había "salón de actos". La macro pantalla de audiovisuales. Las maestras se partieron el trabajo, explicaron al cincuenta por ciento cuáles eran los objetivos del curso, cómo iban a aprender nuestros hijos y qué harían ellas para conseguirlo. Y cuando ya estabas pensando que la reunión se alargaba demasiado nos pusieron un vídeo con fotos de los niños y una canción. Y apagaron las luces. Esquivé con dificultad la cabeza de delante de mí y miré las fotos que saltaban solas en la gran pantalla. Niños, grandes y pequeños, sonriendo, siempre sonriendo, comiendo la mona, escuchando en el taller de astronomía, haciendo macedonia de fruta, en la enfermería con una pequeña herida, en el comedor desinfectándose las manos, en el patio soltando palomas y globos de colores... Niños... siempre sonriendo...
Y de repente estaba sola con los ojos aguados y sonriendo también.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Septiembre

Retomaremos la lectura, ratito a ratito, en la mesa blanca debajo del espejo.
Septiembre vuela sobre el corazón y de hojas secas viste nuestro hogar...
Volveremos al cole, a las tardes cortas. El verano se muere, se desvanece, desaparece...
Septiembre vuela
sobre el corazón...

sábado, 21 de agosto de 2010

FIN


Cuando te hayas ido
y todo tu descanso en mi casa pase a ser el rastro brillante, lento del paso de un caracol,
recogeré las alfombras, cerraré las ventanas...
A lo mejor te llamo sin darme cuenta desde la cocina y sabré cierto que te has ido
cuando no obtenga respuesta.
Tu voz no llegará perezosa desde el sofá, tu olor no volará invisible por el pasillo,
volveré la cabeza pero no estarás peinándote en el cuarto de baño. No estará tu cepillo
ni tu perfume.
Cuando te hayas ido
y la puerta se selle con un portazo sonoro que dirá -me voy, es cierto que me voy- la blindaré
para no salir corriendo tras de ti.
Atado de pies y manos, ciego y amordazado, aplastado por mi inconsciencia
dejaré que te vayas mientras te observo a través del cristal húmedo de las lágrimas
que te desdibujan otorgándote el anónimo,
devolviéndome a la nada...
Me comeré tu ausencia por la mañana con el desayuno, será como si estuvieras
o como si fueras a volver... enfrascado al vacío en mi vida de mierda,
esperando que el agujero negro de mi estómago acabe engulléndome
y cuando por fin vomite sea otro y tú seas otra
y ya no duela.

jueves, 19 de agosto de 2010

LICÁNTROPO

-Licántropo- digo varias veces en voz alta. - Qué bonita la palabra-.
Eso ya lo has dicho dos o tres veces, me dices acostumbrado.
-Ah sí? no me acuerdo, pero es bonita, me gusta.-
Y la repito en mi cabeza para ver si esta vez no se me olvida.

miércoles, 21 de julio de 2010

futuro pluscuamperfecto


¿Tú sabías que ella iba a nacer allí?
Antes habíamos pasado la noche en el coche, muchas noches...
esperando a oscuras en la escalera, sentada en un peldaño,
mirando el reloj cada cinco minutos.
Y entonces paramos enfrente de la iglesia
y cogí tu mano entre las mías, conté tus dedos,
los escuché, los besé, los olí...
Y supe que era lo único que quería, que siempre querría eso,
que quería esa mano, esos dedos, descansar mi cabeza en su palma.
Tomamos el mismo camino, el otro día, pasado el tiempo...
y entre aquellas montañas, en otro coche, lo recordé de nuevo.
-¿Tú sabías que ella iba a nacer aquí?
-Sí, me dijiste: tendré que ser un padre joven.-

martes, 15 de junio de 2010

El círculo perfecto

La distancia es un bálsamo, como poner el "pause", pura teoría. Si no piensas a conciencia todavía están allí, es como si nada hubiera pasado, como si todo estuviera como antes. En mi mente de niña, de adolescente, un pueblo que no crece, que no cambia. Hasta que vuelves y te preguntas, le pregunto a mi hermana: ¿esta calle era tan estrecha? ¿o es que nosotras éramos muy pequeñas y todo lo veíamos como más grande?. La distancia, esta distancia de kilómetros y años hace que mis abuelos estén vivos, mi tía... que mis primos sean pequeños, que haya risas veraniegas en ese patio, olor a tostadas y café con leche a la hora de la merienda, niños cazando moscas con vasos de plástico. Música entrecortada que trae el viento en las noches de verano.
Perdón
por no ir más veces
por no haber ido antes
por no haberme quedado
por no haberos traído
por la distancia
por el tiempo
por la pura teoría
por un sin fin de navidades
por no ejercer de nieta
por no tener abuelos
por tener abuelos
por estar lejos
por no estar
por no saber qué hacer
por no haberte llevado nunca cacahuetes.
La distancia es un bálsamo, te hace un relámpago azul cruzando los umbrales de tu casa, me trae unos ojos azules al lado de una nariz muy grande, juegos en tus rodillas...
Tricotín tricotán...
Una rosa en tu cara suave como el terciopelo, y tu risa...
de la vera veraván.
Lo mejor es el azul del cielo y el mar centelleando, brillando en el horizonte como nunca más volví a verlo.
Del palacio a la cocina
¿cuántos dedos tienes encima?

miércoles, 26 de mayo de 2010

LAS CUENTAS CLARAS

Tengo un tesoro, una historia que contar, una hoja blanca y extensa...
Un país paraíso, unas manos abiertas...
Unos ojos cerrados, un niño durmiendo, una niña jugando,
hasta un gato tengo.
Plantas que regar, plantas que plantar, una hamaca en mi jardín
y días de sol, noches que vendrán frescas, pinos conversando,
perros que ladrarán.
Tengo velas por encender y varitas de incienso de todos los sabores.
Tengo ganas y desgana y sonrisas y lágrimas
40 años que no me lo parecen
20 años que nunca volverán, pájaros en mi cabeza
Poemas
leídos, releídos, deseados...
Tengo la mirada infantil de un viejo y las arrugas de mi madre
Un fin de curso cerca
Preguntas sin respuestas, respuestas a preguntas
enigmas que se descifraron.
Y decepción y miedo.
Tengo fiestas de cumpleaños y fotografías viejas
y recuerdos que he olvidado y su inexistencia.
Un libro que estoy leyendo y cientos que no tendré tiempo de leer
y unos pocos que leeré de nuevo.
La música.
Los verdes.
Las cortinas blancas de mi habitación con las ventanas abiertas.
Tengo la niñez al alcance de mi mano.
Besos en mis labios.
Cabellos entre mis dedos.
Preciosa, te quiero, preciosa.
Tengo la ilusión de ponerme unos tacones,
todavía soy guapa, todavía soy joven.
Todavía me amas.
Tengo más de lo que necesito
y no cuento con lo que no tengo.




martes, 11 de mayo de 2010

HORARIO LABORAL

Enchufo el molinillo porque no me apetece escuchar nada, a nadie, sus conversaciones de personas extrañas -he ido a comprar paños de cocina y he comprado una sábana, estaba a mitad de precio.-
El ruido del molinillo monopoliza el bar, no se escucha ni siquiera la CNN, en la tele, todo el día dando noticias.-¿Tienes sacarina?- por dios, vaya pregunta, una de esas que te saca la cara de subnormal y te dan ganas de responder con otra pregunta: -¿y tú? ¿tienes memoria para acordarte de que tomas el café con sacarina?
Un día espléndido.
Un sol brillante.
Y una barra delante de mis pies, imposible pegarle una patada, tal vez una pataleta.
Apago el molinillo, se van.

viernes, 9 de abril de 2010

DIEZ AÑOS

Me dí cuenta el otro día, cuando me contestaste que no ibas sin mí porque no, porque "qué hago yo allí sin ti". Y me quedé mirándote, medio sorprendida medio encantada, mientras tú seguías enfrascado en el diálogo de la serie de turno, camuflado en el sofá. Ya sabes cómo soy, ya sabes. A veces voy a veces vengo con esta venda en los ojos que no termina de caer, sé que no es justo que me tengan que estar haciendo memoria pero se me va olvidando que las cosas son muy fáciles y a lo mejor es verdad que me guste que sean difíciles. Pero tu respuesta me dejó clavada con la boca abierta viendo lo natural que es que me ames, viendo que no hay coacción ni imposibles ni noes, que las cosas son tal como son. Que me amas, aún, me amas. Y yo por supuesto también. Sé que no debería sorprenderme que fuera tan obvio cual es tu sitio, "este es mi sitio" dices tumbado en el sofá, durmiendo en tu cama, mirando la lejanía apoyado en la barandilla de la terraza. Sin abrir la boca, sin decir una palabra, este es mi sitio. Tú eres mi sitio. Es una tontería que necesite escucharlo.

jueves, 4 de marzo de 2010

PRIMAVERA


Me encanta. Es como si me inyectaran una dosis de antidepresivos. Agradezco cada año estos rayos de sol que empiezan a calentarme la cabeza y este mediofresco que me hace un lío, qué hago, me quito la chaqueta o me la dejo puesta. Una euforia regular víctima casi del desespero como una enfermedad crónica, cada año, en estas fechas. Lo agradezco. Me lo viene a decir las banderas en las calles de mi pueblo y la gente que invade como plagas todas las terrazas con el sonido peliagudo de los cubiertos en los platos, las cucharillas removiendo el café. Los colores asaltan las calles, los escaparates, el día es un poco más largo. Y este irresistible impulso de comprar plantas, plantas con flores, cactus, arbustos y velas, muchas velas para mi terraza. Se avecina la primavera, puedo olerlo, puedo verlo. Me encanta.

jueves, 14 de enero de 2010

MEMORIA DE PEZ

Tu memoria de pez no va a recordar tantas noches cenando en el salón de casa, las conversaciones que teníamos, las películas que viste. Quizá recordarás alguna noche, alguna pregunta...
Tu memoria de pez no va a dejar que te acuerdes de tantos cumpleaños, de aquel viaje, de las tardes de feria, de los veranos en la playa. Tal vez algún recuerdo vago asome a tu memoria que suplirá todo lo que yo procuraré contarte.
Tu memoria de pez no va acordarse de cómo nos querías, de lo esenciales que fuimos, de lo guapa que me veías, de cómo buscabas mi mano para caminar por la calle, de cómo buscaba tu mirada cuando íbamos hacia el colegio...
Te dejará, tu memoria de pez, sin niñez y sin niña, sin muchos años que sólo recuperarás cuando seas madre. Y sólo lo entenderás cuando eso pase. Y sólo entonces aprenderás a querernos.