viernes, 9 de abril de 2010

DIEZ AÑOS

Me dí cuenta el otro día, cuando me contestaste que no ibas sin mí porque no, porque "qué hago yo allí sin ti". Y me quedé mirándote, medio sorprendida medio encantada, mientras tú seguías enfrascado en el diálogo de la serie de turno, camuflado en el sofá. Ya sabes cómo soy, ya sabes. A veces voy a veces vengo con esta venda en los ojos que no termina de caer, sé que no es justo que me tengan que estar haciendo memoria pero se me va olvidando que las cosas son muy fáciles y a lo mejor es verdad que me guste que sean difíciles. Pero tu respuesta me dejó clavada con la boca abierta viendo lo natural que es que me ames, viendo que no hay coacción ni imposibles ni noes, que las cosas son tal como son. Que me amas, aún, me amas. Y yo por supuesto también. Sé que no debería sorprenderme que fuera tan obvio cual es tu sitio, "este es mi sitio" dices tumbado en el sofá, durmiendo en tu cama, mirando la lejanía apoyado en la barandilla de la terraza. Sin abrir la boca, sin decir una palabra, este es mi sitio. Tú eres mi sitio. Es una tontería que necesite escucharlo.

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