miércoles, 24 de noviembre de 2010

LA ERA DE ACUARIO

En aquel estruendoso silencio de sábado noche que nos aislaba y hacía bailar al caos insolente a nuestro alrededor, me oigo; pero no pudo con nosotros que nos habíamos secuestrado con sólo una mirada, con unos ojos que exigían otros ojos sujetando el miedo de volver a equivocarse. En aquel estruendoso silencio aún me oigo rogarte -no te vayas sin mí-.
A donde sea, como quieras, en cualquier momento. Ahora. Ya. Pero no te vayas sin mí.
Y tú quizás lo supieras entonces cuando me viste pasar delante de ti con los tacones al vuelo y la risa dócil. Sin conocerme apenas pero sabiéndome del todo.
-No me iré sin ti a ningún sitio, nunca-.
Bailaban en mi mano como palabras sobre un papel blanco tus dedos y decían TE AMO, bailaban en mi mano y yo pude leerte en mi palma como un destino.
Qué hacemos aquí borrachos de música y multitud, el mundo en su locura nos ignora, salgamos.
Y entramos cada uno en una noche que fue la nuestra y salimos de la mano de aquel bar conduciendo nuestros pasos al mañana.
Sin camino.
Sin mirarnos.
Sin palabras.

viernes, 12 de noviembre de 2010

CAMINO


La carretera serpentea con vida propia, a mí me encanta que cada día intente secuestrarme, que se adueñe de mi destino con su intermitente sonrisa de bienvenida. Podría recorrer el camino con los ojos cerrados galopando de memoria hasta poner el intermitente. Aunque sea de noche, aunque por el retrovisor el agujero negro del día se aleje. Otro día que abandono en la cuidad, muerto de pena porque quiere venir con nosotras, escuchar la radio o poner las canciones. Digo que no, ya has tenido bastante y sin ningún decoro arranco el coche y me voy. - ¿Qué tal tu día?-.
Mi gato nos espera rondando la puerta de mi casa, enseguida escucha el motor y sale de cualquier oscuridad con un ronroneo. Le pregunto si está hablando con los pinos que también ronronean y me contesta que sí. Y luego en una procesión de cabezas gachas adivinando escalones entramos en casa y cerramos la puerta con un portazo dejando fuera al resto del mundo con sus bocados.

martes, 9 de noviembre de 2010

Han entrado mirando hacia arriba, hacia los lados, mirándose entre ellos sin decir una palabra y se han parado unos segundos en medio del bar.-¿Dónde nos sentamos?. -Aquí mismo- propone ella. Él se ha acercado a la barra mirándolo todo por detrás de mí y me ha pedido un ron con cola y un wisky con limón. Ha esperado que lo sirviera y lo ha llevado él mismo a la mesa, se ha sentado frente a ella y han empezado a beber. Llevan ya un rato ahí, en silencio, sólo se escucha la música que tengo puesta en el ordenador. De vez en cuando se dirigen la palabra tan bajito que no puedo escuchar qué se están diciendo. Un halo de misterio los envuelve, estarán en los 60, soy incapaz de concretar. Ella lleva puestas unas gafas oscuras, muy oscuras (no se las ha quitado ni un momento).

Parecen tú y yo
cuando tú y yo éramos unos ladrones
en huida continua,
buscando bares en ciudades distintas,
con personas desconocidas,
para estar completamente solos.
Tampoco hablábamos
también bebíamos
llorábamos
y nos comíamos a besos

sábado, 6 de noviembre de 2010


No.
Tengo que vivirlo dentro,
me lo tengo que soñar.
Quitar el color, el número,
el aliento todo fuego,
con que me quemó al decírmelo.
convertir todo en acaso,
en azar puro, soñándolo.
Y así, cuando se
desdiga
de lo que entonces me dijo,

no me
morderá el dolor
de haber perdido una dicha

que yo tuve entre mis brazos,

igual que se tiene un cuerpo.

Creeré que fue soñado.

Que aquello tan de verdad,

no tuvo cuerpo, ni nombre.

Que pierdo
una sombra, un sueño más.

Pedro Salinas (La voz a ti debida
).