viernes, 12 de noviembre de 2010

CAMINO


La carretera serpentea con vida propia, a mí me encanta que cada día intente secuestrarme, que se adueñe de mi destino con su intermitente sonrisa de bienvenida. Podría recorrer el camino con los ojos cerrados galopando de memoria hasta poner el intermitente. Aunque sea de noche, aunque por el retrovisor el agujero negro del día se aleje. Otro día que abandono en la cuidad, muerto de pena porque quiere venir con nosotras, escuchar la radio o poner las canciones. Digo que no, ya has tenido bastante y sin ningún decoro arranco el coche y me voy. - ¿Qué tal tu día?-.
Mi gato nos espera rondando la puerta de mi casa, enseguida escucha el motor y sale de cualquier oscuridad con un ronroneo. Le pregunto si está hablando con los pinos que también ronronean y me contesta que sí. Y luego en una procesión de cabezas gachas adivinando escalones entramos en casa y cerramos la puerta con un portazo dejando fuera al resto del mundo con sus bocados.

3 comentarios:

sonia dijo...

claudia dijo...

Qué buen relato: sobre todo ese "dejando fuera al resto del mundo y sus bocados", me hace pensar que todos andamos tratando de no ser (por un día más) la comida del resto del mundo. Genial. Besos

http://www.inmamacias.blogspot.com/ dijo...

muchas gracias, tus comentarios son muy estimulanes, sobre todo pq tus poemas me parecen geniales. Un beso fuerte para ti también.