martes, 9 de noviembre de 2010

Han entrado mirando hacia arriba, hacia los lados, mirándose entre ellos sin decir una palabra y se han parado unos segundos en medio del bar.-¿Dónde nos sentamos?. -Aquí mismo- propone ella. Él se ha acercado a la barra mirándolo todo por detrás de mí y me ha pedido un ron con cola y un wisky con limón. Ha esperado que lo sirviera y lo ha llevado él mismo a la mesa, se ha sentado frente a ella y han empezado a beber. Llevan ya un rato ahí, en silencio, sólo se escucha la música que tengo puesta en el ordenador. De vez en cuando se dirigen la palabra tan bajito que no puedo escuchar qué se están diciendo. Un halo de misterio los envuelve, estarán en los 60, soy incapaz de concretar. Ella lleva puestas unas gafas oscuras, muy oscuras (no se las ha quitado ni un momento).

Parecen tú y yo
cuando tú y yo éramos unos ladrones
en huida continua,
buscando bares en ciudades distintas,
con personas desconocidas,
para estar completamente solos.
Tampoco hablábamos
también bebíamos
llorábamos
y nos comíamos a besos

1 comentario:

claudia dijo...

Es una escena preciosa y profunda. "Parecen tú y yo" cuando éramos y buscábamos...muy bueno. Cariños