lunes, 31 de enero de 2011

Angels


No tiene final,
no sé por donde empieza y no sé por donde puede terminar,
no te acabo, sigo tras de ti rozando tu melena con la yema de mis desdos,
espiando desde la puerta de tu habitación como cantas y bailas.
Como hablas sola e inventas cuentos...
Crece mi pequeña, no dejes de crecer,
pero no crezcas.
Yo tenía en mis brazos un bebé con carita de pometa,
que cantaba en la bañera LA LA LA,
que dejaba caer su manita minúscula en mi pecho caliente
y me miraba por detrás de esos ojos
desde el animal que lleva dentro.
-¿Tú me quieres verdad?, sí, tú me quieres.

jueves, 20 de enero de 2011

la terapia del viernes


El viernes llega como una terapia, como una ola que arrastra al fondo de su mar el desánimo. Está en boca de todos (por fin viernes) y se va paseando de paladar en paladar como pequeños tragos de café, empinas la taza y miras su fondo- por fin viernes. Viernes piensas..... en voz baja. Y se abre el salón, pongo los pies encima de tus piernas y se entrecierran mis ojos, me haces cosquillas, tomamos cocacola, vemos una peli. Y nos dormimos tarde abrazados en unas sábanas de fin de semana.

martes, 18 de enero de 2011


Eres tú lo único que hace digno este mundo lleno de agujeros negros.

Dame un abrazo, enciérrame entre tus costillas
y déjame que duerma allí
mi vida llena de agujeritos negros,
sinsabores añadidos, sonrisas invertidas.

Me gustaría poder ver por la ventana de tus ojos, últimos días de neblina,
preludio de soles como verdades.
Me prometiste una casita al borde de un acantilado,
un mar rugiendo debajo de mi ventana,
una brisa peinándonos la melena...
Me prometiste que eras inmortal y te creí como cuando era una niña.
Quise creerte como cuando andas por ese mundo del que parece que nunca
vayas a salir,
en donde el tiempo no corre,
en donde la muerte es algo que le pasa a los demás,
en donde tu única cama es un coche.
Tú me preguntabas parpadeando cuándo saldríamos del túnel
y yo a falta de respuestas me comía una a una tus pestañas.
Ahora vamos a ir despacio ¿vale?.
Pero dijiste que no, despacio no,
-quiero correr, cogerte de la mano y llegar ya.
Descolgarme la mochila, hundir mi nariz entre tus piernas,
meter los pies en agua tibia, dormir a tu espalda.
Que no suene el timbre, ese timbre, del teléfono.
Creer que esto no es imposible.
Poder pronunciar tu nombre, tragarme tu nombre,
tatuarme tu nombre, comprar tu nombre,
quedarme con tu nombre...-


lunes, 17 de enero de 2011

PECES DE CIUDAD

Se peinaba a lo garçon
la viajera que quiso enseñarme a besar
en la gare d'Austerlitz.

Primavera de un amor
amarillo y frugal como el sol
del veranillo de san Martín.

Hay quien dice que fui yo
el primero en olvidar
cuando en un si bemol de Jacques Brel
conocí a mademoiselle Amsterdam.

En la fatua Nueva York
da más sombra que los limoneros
la estatua de la libertad,

pero en desolation row
las sirenas de los petroleros
no dejan reír ni volar

y, en el coro de Babel,
desafina un español.
No hay más ley que la ley del tesoro
en las minas del rey Salomón.

Y desafiando el oleaje
sin timón ni timonel,
por mis sueños va, ligero de equipaje,
sobre un cascarón de nuez,
mi corazón de viaje,
luciendo los tatuajes
de un pasado bucanero,
de un velero al abordaje,
de un no te quiero querer.

Y cómo huir
cuando no quedan
islas para naufragar
al país
donde los sabios se retiran
del agravio de buscar
labios que sacan de quicio,
mentiras que ganan juicios
tan sumarios que envilecen
el cristal de los acuarios
de los peces de ciudad

que mordieron el anzuelo,
que bucean a ras del suelo,
que no merecen nadar.

El Dorado era un champú,
la virtud unos brazos en cruz,
el pecado una página web.

En Comala comprendí
que al lugar donde has sido feliz
no debieras tratar de volver.

Cuando en vuelo regular
pisé el cielo de Madrid
me esperaba una recién casada
que no se acordaba de mí.

Y desafiando el oleaje
sin timón ni timonel,
por mis venas va, ligero de equipaje,
sobre un cascarón de nuez,
mi corazón de viaje,
luciendo los tatuajes
de un pasado bucanero,
de un velero al abordaje,
de un liguero de mujer.

Y cómo huir
cuando no quedan
islas para naufragar
al país
donde los sabios se retiran
del agravio de buscar
labios que sacan de quicio,
mentiras que ganan juicios
tan sumarios que envilecen
el cristal de los acuarios
de los peces de ciudad

que perdieron las agallas
en un banco de morralla,
en una playa sin mar.

Joaquín Sabina.

martes, 4 de enero de 2011

SIN LLAVES

La vida que espero y esperaré
a la sombra en el oasis que me inventé.
Como el sabio en las cumbres del saber
soy alga en el mar de la calma;
soy tabla de mi propia salvación.
Me quiero y me protejo de mi misma voz.
Llévame, con mi corazón yo suelo hablar,
donde reine un tibio sol
a la luz de una espiga donde calentar
mis pies descalzos,
o quizás donde andar.
Quien duda no espera
remanso en el agua fiera,
qué pienso, si siento,
anhelos del sentimiento.
Mi risa, mi tiempo
que crezcan ansiosos por enamorar.
Llévame, con mi corazón yo suelo ir,
al lugar donde nací
a buscar caracolas al fondo del mar
que inunden mi paladar.
Despliego mis velas que hay que partir,
ahora canta el jilguero junto al rosal.
El alma remonta, quiere volar,
hoy es un gavilán en celo.
Candiles de aceite habrá que encender,
pintores holandeses mis manos mancharán.
En este altar antiguo que levanté
a lo alto de mis horas quiero subir,
como polen nuevo me quiero esparcir
en un total abandono.
Candiles de aceite habrá que encender,
sin llaves a las puertas del instante estoy.


EL ÚLTIMO DE LA FILA