martes, 18 de enero de 2011


Eres tú lo único que hace digno este mundo lleno de agujeros negros.

Dame un abrazo, enciérrame entre tus costillas
y déjame que duerma allí
mi vida llena de agujeritos negros,
sinsabores añadidos, sonrisas invertidas.

Me gustaría poder ver por la ventana de tus ojos, últimos días de neblina,
preludio de soles como verdades.
Me prometiste una casita al borde de un acantilado,
un mar rugiendo debajo de mi ventana,
una brisa peinándonos la melena...
Me prometiste que eras inmortal y te creí como cuando era una niña.
Quise creerte como cuando andas por ese mundo del que parece que nunca
vayas a salir,
en donde el tiempo no corre,
en donde la muerte es algo que le pasa a los demás,
en donde tu única cama es un coche.
Tú me preguntabas parpadeando cuándo saldríamos del túnel
y yo a falta de respuestas me comía una a una tus pestañas.
Ahora vamos a ir despacio ¿vale?.
Pero dijiste que no, despacio no,
-quiero correr, cogerte de la mano y llegar ya.
Descolgarme la mochila, hundir mi nariz entre tus piernas,
meter los pies en agua tibia, dormir a tu espalda.
Que no suene el timbre, ese timbre, del teléfono.
Creer que esto no es imposible.
Poder pronunciar tu nombre, tragarme tu nombre,
tatuarme tu nombre, comprar tu nombre,
quedarme con tu nombre...-


3 comentarios:

claudia dijo...

Me duele tu poema Inma, la muerte parece pasarle sólo a los demàs.Pero hay tantos corazones llenos de agujeros y timbres que ya no sonarán. Un gran abrazo,linda

bixitoluminoso dijo...

Solo te puedo decir: lo siento y te entiendo perfectamente. No tengo remedios para decirte que la herida sanará o que algun dia ya no dolera.

Dg... dijo...

Buenas Inma!! nunca habia echado un vistazo a este blog, y ahora me estoy arrepintiendo. Aqui tienes una buena seguidora...

y esta entrada es... es...

ya sabes, decir bonito, precioso y demás, se suele quedar corto.

como tu dijiste...

estaré por aquí.