lunes, 29 de agosto de 2011

abandono


Abandonamos las tazas de café en el fregadero, tintadas de negro en el fondo, alguna sonrisa en el borde. La gente abandona perros en las gasolineras, ancianos en parques vallados, bebés en cubos de basura...
Abandonamos los objetos usados que ya desgastados se vuelven opacos, joyas olvidadas en el fondo de un joyero. Abandonamos los jerseys de cuello vuelto pasados de moda, los pintalabios usados, los coloretes rotos. Abandonamos a los padres por los hijos. Todo es un abandono.
Nos abandonamos a la suerte de la vida, abandonamos los estudios y abandonamos libros que son incapaces de ser leídos. Abandonamos el primer amor, los discos de vinilo ahí se enfilan abandonados. Abandoné mil papeles en un cajón.
Abandoné sueños y años y noches en luces de colores y risas exageradas.
Abandonamos tareas anotadas en agendas inútiles, las dietas, las religiones, los cigarrillos después de un polvo, el chocolate después de comer. Abandoné a mi marido y mi boda y a mis suegros y hasta mis hijos.
Todo es un abandono.
Abandono mi tiempo empeñada en crecer, abandono mi amor por ti, cuidarte, mimarte, guiarte...
Pero el abandono peor es el que llega sin verlo ni oírlo, es el abandono de los ojos que ya no te ven, de los labios que ya no besan, el abandono de lo irreal por lo común, el abandono de lo excepcional por lo corriente, el abandono de creer en ti y de hacer especial todo aquello que tocas.
Todo es un abandono.
Abandono mis pies en la orilla a las olas del mar, abandono allí mis lágrimas saladas, abandono el deseo de encogerme en tus manos.

5 comentarios:

claudia dijo...

"Abandoné sueños y años y noches en luces de colores y risas exageradas." me parece genial este relato , pura reflexión...y un poquito de dolor, por esos ojos que ya no te ven. Un abrazo grandote!!

Sergio dijo...

No abandones nunca el don de expresarte con letras, sería una gran pérdida.

inma ortiz dijo...

gracias claudia por tu presencia. un abrazo grande para ti tb.


muchas gracias sergio, espero que él no me abandone a mí. uf¡¡¡

Espérame en Siberia dijo...

Qué terrible.
Aunque yo creo que, más que abandono, esto se llama cambio. Y llega aunque no queramos.

Un besazo, encanto.

carmeloti dijo...

Los abandonos son siempre dolorosos, pero el sentirte abandonado es un muerte que no es fácil de resucitarla.

Es doloroso el abando presente, ese que tan bien detallas, cuando te vuelves invisible, inservible...la nada frente para lo que para ti es todo, es como un puñal que te atraviesa el estómago y lo convierte todo en soledad, pero no conforme se agita dentro de ti, provocando desgarros...