viernes, 14 de octubre de 2011

NOTA

Con mis piernas colgando me quedé muda de sorpresa y encantada, allí sentada en la estructura de una casa dominando la cima de la montaña, escondida entre pinos, con las vistas más bonitas que había visto hasta entonces, tocando el cielo y sus cienmil estrellas. Abordando el mar como una pequeña barca, rompiendo en silenciosos destellos su uniformidad. Tu sonrisa también se reflejaba, se zambullía haciendo piruetas en la orilla y recuerdo perfecto ese momento porque pensé -yo quiero estar contigo-. Pero seguí en silencio y escuchando todas las explicaciones que me dabas sobre las luces de la derecha bordeando la costa, los nombre de todos los pueblos que podíamos avistar desde allí, a dónde conducían las carreteras que podíamos distinguir. El Faro que nos hacía guiños como si nos conociera de toda la vida. Volví mi cara para mirarte con las sombras de la noche jugueteando en tus facciones. Parecías más viejo y vi el brillo de tus ojos tan íntimo que te contesté que sí.
Te volviste a mí con tu gesto de niño encantado y me dijiste -ya lo sé-.

3 comentarios:

claudia dijo...

Preciosa tu "nota", esa forma casi mágica de expresar el deseo "Yo quiero estar contigo"/ "ya lo sé". Un beso

Espérame en Siberia dijo...

¡Pero qué hermoso, por Diossssssssssss! :D

Besitos, cariñito mío.

Sergio dijo...

Rejuveneció al girarse y asentir. Es la magia del doble sí.