lunes, 28 de noviembre de 2011

BARES, QUÉ LUGARES


Mi corazón late despacito, lo oigo al compás de tus pasos. Si todos callaran tú también podrías oírlo. Lo traigo en el bolso porque me ha dado miedo de perderlo en ese beso que aún no me has dado. Disfrazada de normal he venido para contarte alguna cosa y sobre todo para verte hablar delante de tu cocacola y dejar que mi mente divague en tus palabras, esperar, segura de que sucederá, ese gesto que haces con tus labios que tanto me gusta. Soñando con que tus palabras se vuelvan colores y destiñan las paredes grises de este bar o que se transformen en mis deseos que nunca se cumplen. Que suenen con esa canción que se nos va colando en la conversación y provoca que pares de hablar para escuchar y pronosticar de que grupo se trata, -me gusta- dices. Tú me gustas también como suenas entre los sorbos de mi café. Te comería ahora mismo como si fueras la galleta que descansa en el borde del platito pero me limito a mirarla y darle vueltas a la cucharilla dentro de mi taza. Me doy cuenta de que aún no he dicho ni una palabra y para enmendarlo suelto un descuidado- bueno, te comería-. Y tú, sin sostener mi mirada dices -hazlo-.

4 comentarios:

Sergio dijo...

¡Cuántas veces nos toca disfrazarnos de normal!, ya empieza a apretar el traje.
p.d.: Buen provecho.

claudia dijo...

"Soñar que las palabras destiñan las paredes" me parece brillante. te dejo el link de mi otro blog http://irissincuerpo.blogspot.com/
cerré Zona transicional. Te espero, un besito

Espérame en Siberia dijo...

¡Ñam! Pues cómele a besos :D

Mucha luz, hermosa.

Anónimo dijo...

Hazlo.