miércoles, 28 de diciembre de 2011

PLANETA

Vestís, entre recuerdos aplastados
en el tumulto cotidiano,
entre las voces poderosas de la ciudad
que no es capaz de arrancar sin nosotros,
vestís mi vida de ilusiones
que pasan y que vienen sin intención.

En el papel blanco por fin la encuentro,
mi letra, frágil.
Como una amistad que el tiempo traga
y esconde en su garganta.
Encantada de volver a verte,
sin recordarte pero sin haberte olvidado.
Baila un instante con mis dedos
y por fin se adueña de mí.
Me contenta.

Te conocí y faltaban aún diez años
y ahora eres cinco más grande que yo.
Me abandono en mi decrecimiento
porque quiero despertar entre tus brazos
cuando estalle el mundo.
Y estallará porque lo odio
como si volviera a ser una adolescente.
En este aspecto arcaico de mujer
donde me imaginé un día
sin pensar que venía hacia aquí,
en este aspecto me detengo.
Me miro los ojos, la mandíbula afilada,
el rostro sesgado hundiendo mis mejillas
y soy yo. Sí, soy yo.
Tras los veinte años en los que cerré los ojos
y pedí un deseo...
parece que haya despertado hoy de mi sueño.
Y me parezco hermosa y honda
y circular como un planeta.
Y me parezco mucho a ese de mujer
que tienes y que no conoces.

1 comentario:

Sergio dijo...

Muchas veces gente muy cercana no tiene ni la remota idea de cómo somos en realidad. Una lástima que se lo pierdan.