lunes, 13 de febrero de 2012

segunda parte


La tinta tiene que hacer de torniquete si no me quedaré seca,
deshidratada como un copo de maíz.
Este sueño me gusta, estoy cómoda ya
así que por favor no me despiertes todavía.
Y yo que hubiera jurado que éramos reales
que reíamos y llorábamos y sentíamos,
que comíamos, bebíamos y follábamos
y resulta que andamos perdidos en el desierto
de nuestra alma, de mi alma,
el desierto.
Mira, ya no puedo llorar porque me convertí
en una barra pequeña de madera.
Y no puedo llorar,
sólo darme cuenta de que el sueño existe
y aquí sigo dormida, esperando realizarme.
Y yo que hubiera jurado que entraba y salía
que cerraba puertas, cocinaba, tenía hijos
y resulta que sólo soy producto de mi imaginación
un espejismo que busca un espejo donde verse,
un beso que busca los labios de donde salió,
los dedos de donde tomó impulso.
El cascabel de mi risa rebota en el cielo de tu boca,
conseguiré atraparlo.

1 comentario:

Esteer dijo...

Increíble entrada.

Esa sensación de vacío que se adueña del alma que carece de sentido.
Todos pasamos por desiertos en nuestra vida. En esos momentos hay que saber encontrar agua.

besos!!