martes, 3 de abril de 2012

-No te enamores-
Yo sonreía sosteniendo tu cara
entre mis manos
como si fuera un regalo
que acabaran de entregarme
y besaba una y otra vez
tu voz entre tus labios
con ojos cerrados.
Con esa inmensidad del amor
abriendo mi pecho
y haciéndose tú en mí.
Como una burbuja
dentro de una burbuja
teniendo que explotar para poder salir.
Yo ya no podía enamorarme
no podía amar ni desear
ni ver otra cosa
que tus manos en el volante.
Una velocidad silenciosa
que hacía de mi vida fotogramas.
Y ya hoy
inmersa en esta historia
tatuada en mi piel como una mariposa
me digo -no te enamores-.
Acabo de nuevo con las manos
ocupadas por tu cara,
besando tus palabras,
deseando comérmelas.
Un avión cruza el cielo de la noche
con su particular ronroneo
miro hacia arriba pero no veo nada.

1 comentario:

José Céspedes dijo...

Me ha dejado una gran paz este poema; el tono de suave romanticismo y lo fluido del ritmo me han enamorado.