viernes, 25 de mayo de 2012

TÓCAME


Los veranos nos hacían especiales
con ese brillo amarillento que centellea 
en las cosas grises.
Otoñando sin devoción 
encaminados al sofá
con mantas hasta el cuello.
Pero el verano nos tocaba con su dedo eléctrico
y nos llenaba la boca de salitre
y el cuerpo de arena fina que se colaba 
por todos los orificios.
Yo ya te hubiera fumado ahí
como a aquel cigarro que me habría de matar.
Instantáneas secuenciales de una vida mágica, 
de un amor superlativo que te arranca el latido
y te arrastra a la muerte.
Hubiera apostado por morir sin ti,
habría perdido vivir a tu lado.

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