martes, 1 de mayo de 2012

Un día necesité para destilarme
y beberme de un trago tanta lágrima abstemia.
Sólo un día empleé en quitarme el edulcorante
y sustituirlo por azúcar.
En una semana ya me había comido 
la mitad de mi nombre,
me quedé colgada de un diminutivo
del que pendía flacamente oscilante.
Una semana necesité para perder un par de kilos
sustituyendo alimentos por puntos, comas, adjetivos,
pronombres, nombres y apellidos,
diminutivos, -ita, -ito.
En quince días mi rutina era simple y circular
como el mundo, los planetas y la vida.
Agradable y solitaria. Yo y mi casa.
Mi casa y mi cuerpo. Mi cuerpo y mi cama.
Y mi cama y mi casa.
Y así en un mes odiaba tanto mi cuerpo
como te odiaba a ti
y mi casa me odiaba a mí como te amaba a ti.
Y yo odiaba a mi casa por amarte tanto como yo.
Un mes necesité para tirar 15 pantalones viejos
que cada vez que abría el armario susurraban tu talla.
En dos meses había cambiado el pellejo
a base de maquillaje y tapa ojeras.
Había pintado una sonrisa que desaparecía 
con agua y jabón cuando tú llegabas.
Había aprendido a no tropezar contigo en la cama.
Había conseguido reducir mi universo a un salón,
unas escaleras, un dormitorio y una niña.
Me había emborrachado gratis y sola en mi destilería.
Me mandaba a mí misma alguna carta sin remite.
Dos meses necesité para darme cuenta de que no estaba loca,
para concebir que era conmigo ese diálogo
que creía que mantenía con dios.
En un mes más el dios verdadero llevaba mi diminutivo
y ése no me abandonó.
Era yo misma orando por mí misma,
obrándome milagros.
En tres meses dejé que me fuera y me abandoné.
Volví tras de ti.
Sin existencia busqué y te encontré abandonado en ti,
nadando en tú.
Cuando acabó la primavera ya era caduca en el suelo
a merced de un viento que me salvó de la papelera.
Con el verano volví a por mí
pero tú ya habías hecho la digestión y te metías en el agua.

Lo último que recuerdo
son las paredes lisas y transparentes
de la pecera.
(...por eso las peceras siguen siendo cárceles...)

4 comentarios:

Sergio DS dijo...

Desconcertante, me ha gustado.

(En casa tenemos una preciosa cárcel de 80 litros)

inma ortiz dijo...

Uf, demasiado grande para mí. :)

Gala dijo...

nena, es precioso y otra vez me has hecho llorar. Puedo compartirlo????????

jonceltic dijo...

Reconozco que me ha gustado, pero a la vez me entraba claustrofobia...