jueves, 28 de junio de 2012

Las hojas de un libro caen
como plomo
hasta cerrarlo.
En la terraza el sol es tibio
adora nuestros cuerpos.
Yo te amo de tal manera
que podría incendiar el mundo
con un chasquido de mis dientes.
Tú también me amas
de tal manera
que con sólo unos ojos
me has dicho sin palabras:
-deja el libro, por favor, deja el libro.
Y sus hojas han caído como plomo
y mis ojos sólo te han mirado
porque hace días que no comemos otra cosa.
Mientras
la gente corre despavorida
hacia ningún lugar
sabiendo que el fin del mundo
está cerca.

lunes, 25 de junio de 2012


Y allí me quedé,
tumbada sobre el suelo de tu cuerpo,
con el tan tan de tu corazón
marcando mi destino.
Perdida
tras las migajas de tus ojos de pan.

Hacerme vieja unos cuantos años antes
me da la ventaja de ver como vienes,
como te diriges a mi mismo sitio,
en mis pasos.
Y estar a tu lado 
para observar tu encogimiento
y no soportar que este tiempo te lleve.
Verte dar zancadas alrededor de un poema 
y entrar en él como el que entra en su casa.
Tus ojos de pan no saben verme. 

Pero aún así
cuando yo te conocí
tú ya eras viejo.

sábado, 16 de junio de 2012


De como mi alma se enfrentó al demonio de los meses
y ganó sin derramar mi sangre,
de como se comió los días infames
sedientos de genocidio y yo ni me enteré.
De como me sedó ante el horror de la derrota
e hizo una armadura de mi gafas de sol.
Cómo lo consiguió
hoy no lo recuerdo.


jueves, 14 de junio de 2012

No sé cuantas cosas he de aprender.
Cosas nuevas e imposibles.
A decir tu nombre mientras subo la escalera,
tragar saliva y desenredar el nudo.
Despejar la equis.
El camino a casa con los ojos cerrados,
guiarme por la costumbre
desacostumbrada ya.
A no llorar por todo y reír por nada,
a ser feliz quizás.
A comerme la poesía de hojas amarillas
y devolvértela en palabras.
A amar a la niña que fui
y no darle la espalda en el espejo.
A cerrar la puerta
y que la llave no me desgarre al darle la vuelta.
A que no me duela tu presencia.
He de aprender a vivir
en este cuerpo
que amas hoy
y decir mi nombre desde tu boca.

sábado, 9 de junio de 2012

Y el mundo se paró con el eje en tu cocacola. 
Cómo pudimos aguantar todo ese tiempo sin inercia, no lo sé. 
Apoyé mis pies en tus labios 
y trepé sin dificultad por tu nariz 
y agarrándome a tus pestañas 
me quedé crucificada en tus ojos.   
Varios días, 
con sus varias noches.

lunes, 4 de junio de 2012

Ahora ya no intento olvidarte
porque es como no haberte conocido.
No existe hoy aquel entonces
en el que pronunciando tu nombre
abriste mi futuro.
Es como venir de la nada,
de un ojalá haber nacido,
de la muerte prematura
de algo que nunca estuvo vivo.
Porque yo no existo desde allí
y por lo tanto
no te amé.

domingo, 3 de junio de 2012

domingo



El malabarismo del domingo me retuerce en la cama
y somos como el yin y el yang.
Tú negro y yo blanca,
nos vestimos en silencio de mi rutina
y desayuno la desgana de seguir a la semana
intuyendo sin esfuerzo lo que nos espera.
Te has creído normal
pero no hay un domingo como este.
Éste es diferente.

Foto de Marián Patón.