miércoles, 15 de agosto de 2012

Dejo las cosas.
Me alejo de ellas,
las abandono allí donde estaban y quedaron.
Hago el recorrido en mi memoria
Y las acaricio con el recuerdo alguna noche insomne,
descabellada,
criminal sin conciencia.
Dejo de una vez de ańorarlas,
de cobrarme el saldo negativo.
Estoy en paz conmigo y con ellas.
Pero dejo las cosas allí donde brillaron,
allí donde anidaron en mi costumbre.
Mi cama y mi ropa.
Y tu sueńo.
Y mi desdicha.
Allí quise que quedaran
y volví sin maletas.
No llores, ya no es tiempo,
no me pidas que regrese.

3 comentarios:

Marian dijo...

Precioso Inma, como siempre.

Sonia dijo...

Nada mejor que estar en paz con lo que se tiene y con lo que se abandona. Bello como siempre...

Sergio DS dijo...

Se es más feliz cuanto menos apego se tiene a las cosas... las personas son otro cantar.