domingo, 25 de noviembre de 2012

Siente
y en el interior convulsionan los deseos.
El deseo de huir hacía atrás
con las ganas de morir en este instante.
Siente helada
asida de su mano el asa de la maleta
pesada como el universo
atrapada en ella en viejos discos
y viejas bufandas
y caladas de instantes fumados ya.
Siente
grande su cuerpo en el abrazo,
deformado por los latidos de un corazón,
silva un nombre en el aliento,
besa una respiración 
por no poder tragarla como un bocado.
Y siente
como la fuerza de atracción,
desde el cordón umbilical
que la une a las mañanas
y la separa de mí,
la empuja desde el ombligo
a la nada sin ella.
Porque ya se rindió el último ejército
y la bandera blanca ondea
en su turbado yo que  no quería rendirse.

6 comentarios:

Sergio DS dijo...

Encontró la paz.

Sonia dijo...

Es doloroso este poema, como una agonía..Besos Inma

bixitoluminoso dijo...

¿Eres tú en imagen tambien...? Ya no solo en palabras? :)

Gracias por las llamadas a mi puerta, preciosa Inma :)

Princesa Solitaria dijo...

Muy Lindo!!
:3 me gustaria que te pasaras por el mio y me dieras tu opinion

Boris Estebitan dijo...

Hola, que pases un lindo fin de semana, un gusto visitar tu lindo blog, te invito cordialmente a que visites el Blog de Boris Estebitan y leas un escrito mio titulado “El corazón extraviado”, saludos :)

María Sotomayor dijo...

...

así me voy... de puntillas y sin hacer ruido, precioso.

M.