martes, 31 de diciembre de 2013

foto de María
Tú estás aquí dentro
perdido en mi mapa sin lindes,
donde no hay paces ni guerras
ni camas ni pan ni reyes.
Aunque te vea levantarte 
y ponerte una chaqueta
e irte por esa puerta que despista 
al mundo.
Preparando un café bajo la luz verde
de un sueño
al otro lado de una barra pequeña.
Aunque suspires hastiado de esta sucesión
de días idénticos, no te encuentro.
Aunque recoja tus zapatos y lama tus heridas,
trague tu semen, coma tus pestañas.
Amarte en el viaje en tren de este círculo.
Perdido en mi mapamundi sin una sola frontera,
donde no hay bandera ni rey
ni brújula ni norte.

viernes, 29 de noviembre de 2013


Asimilo su dolor 
como un teorema matemático, 
su carencia y su insuficiencia. 
La disyuntiva,
la indecisión, 
su incapacidad para la felicidad. 
Y todo lo que no ha llorado. 
Pero no dos veces.

domingo, 27 de octubre de 2013

Me quisiste como al agua,
en el estado líquido en el que me encontraste.
Pude ser océano pero
solo fui saliva en un hilo
que nos unía 
desde mi boca hasta tu ombligo.
 

viernes, 2 de agosto de 2013


Aún estaba contigo cuando se dobló la esquina
y nos partió como una fracción matemática.
Y amarte fue un camino.
Un bosque espeso de abedules.
Una luna desorbitada.
Éramos
a veces
como el musgo agarrado a la tierra.
Verde, húmedo.
Las soledades, cuando se nombran,
adoptan formas caprichosas
como unos labios, o un mordisco,
o un abanico de pestañas.
O palabras que son cosas
como beso, o adiós.

viernes, 28 de junio de 2013

He de perdonártelo todo
aunque nunca supieras el peso de la puerta
al cerrarse.
Cómo se apagan a la par los ojos,
se desploma el cuerpo sobre el mundo
y se abandona a la nada 
de un sujeto elíptico.
He de perdonarte subir de escaleras
y cancelas cerradas,
conversaciones de niños que se alejan
y gatos tristes.
Te perdonaré una cena en solitario,
cómo se multiplican las personas
cuando me son desconocidas
y la compasión por la amistad
y la cicatriz por el hambre.

sábado, 8 de junio de 2013

A ti te quiero en el defecto,
en la arruga encomiable del paso de mi tiempo,
en el accidente geográfico de esta constante.
Desde el parpadeo imposible de mis ojos de pez.
Como arrastrar la maleta por el aeropuerto
y tragar en un instante el miedo a volar.
Siempre cogiendo carrerilla.
A ti te quiero, hoy, en el pasado
dividiendo y multiplicando un conjunto vacío.

viernes, 26 de abril de 2013

No saben de nosotros
las cosas
si te fuiste o si regresas 
si esperan o resisten.
No saben qué destino tomamos
si las olvidamos en la huida
o son la recompensa
si nos llenan o vacían.
Las cosas no lo saben.

***
Allí quedó
tendida, arrugada, vencida
la nota
como las flores en un cementerio,
almibarando un ambiente rancio
impregnado de silencio y clavel.                                                   
Fotografía de María Gorrea.

miércoles, 3 de abril de 2013



Nos lamemos los dientes
los labios y los ojos
como el animal ancestral
que fuimos 
porque en nuestra boca
nos llevamos a un altar
para la ofrenda mutua
y mientras te sostengo entre mis manos
por un apéndice
alguien susurra en tu oído un poema.
Es tuyo -te dice-
desde el instante mismo en el que lo escuchas.
Me asesina la certeza de saber
que el matiz de la diferencia
siempre está en el que mira
rara vez
está en el que se ve.
Y mientras
a esta ciudad
le sobran relojes y le faltan conceptos
le sobra marzo y arena
y le falta París y quinceañeras
y discos de Sabina y princesas tardías
y tú
entre las motos. 
Ilustración Paula Bonet.

viernes, 22 de marzo de 2013

Siempre siento la necesidad
de hablar contigo.
Contarte cosas inútiles y fugaces
como que se me queda grande esta cocina,
el frigorífico está muy lejos de la cafetera
y se me enfrían las tostadas.
Contarte que ya acumulo cuatro libros
en la mesita de noche,
acaricio sus tapas sin abrirlos
y les ruego que me esperen.
Preguntarte qué haces, dónde estás, qué comes.
Que hoy es viernes y hay fiesta en el salón,
que me he comprado un pintalabios rojo.
Siento esa necesidad desde siempre,
desde dentro,
contra todo.
De una conversación estéril
con un dios que habla por mi boca,
como cuando era niña, 
con mi voz.
De una conversación adicta
a las teclas de este o aquel teclado
y sabiendo
que nunca fueron mías tus palabras.

He decidido no coger el coche
porque me turban los atascos.

miércoles, 27 de febrero de 2013

Todas las ciudades que me negaste
se resisten al pálpito entre sístole y diástole,
arritmia del tiempo que nos trasladó
a otras habitaciones
cuando entre sus avenidas
circulábamos insomnes sin reflejos de escaparate.
Todas las ciudades que fui cada día
se arremolinan en mis pies
como hojas secas de otoño,
atardeceres.
Desciendo y apago
todo lo que brilló a nuestro paso.
En aceras, cuadrícula a cuadrícula,
juego a saltar las rayas
sin pisar ningún nombre de calle,
aún no puedo desaparecer
con toda
la ciudad
que fuimos.
Espectros de fuentes, plazas y terrazas
y yo fumando tu presencia
incluido el homicidio en la calada.

sábado, 2 de febrero de 2013

No me importa qué piensen de mí
tus miembros y mi conciencia,
no me importa el tiempo que me lleve
construir el caos que nos destruya
porque será ya, por fin, lo que yo quiero
y me vaciará de gris la certeza del anónimo.
Saber que "adiós" es una salida de emergencia, 
una verdad que llenará de azul el mundo. 

Foto de María Gorrea

miércoles, 23 de enero de 2013

He decidido que se sienten a mi mesa
y que coman de mi mano.
A veces son mujeres hermosas, 
otras,
susurros en la espalda,
puñaladas y palabras
que bailan en la sopa.
He aprendido a llevarlos al lado
mientras conduzco
y a veces los veo en alguna curva.
Los dejo olvidados en el felpudo
con la tierra de mis zapatos
y cuando entro los encuentro en la cocina.
He decidido que coman de mi mano
y que me hagan llorar 
y que me den miedo.
Vivir con ellos y amarlos
como te amo a ti,
porque todos llevan tu nombre.