viernes, 22 de marzo de 2013

Siempre siento la necesidad
de hablar contigo.
Contarte cosas inútiles y fugaces
como que se me queda grande esta cocina,
el frigorífico está muy lejos de la cafetera
y se me enfrían las tostadas.
Contarte que ya acumulo cuatro libros
en la mesita de noche,
acaricio sus tapas sin abrirlos
y les ruego que me esperen.
Preguntarte qué haces, dónde estás, qué comes.
Que hoy es viernes y hay fiesta en el salón,
que me he comprado un pintalabios rojo.
Siento esa necesidad desde siempre,
desde dentro,
contra todo.
De una conversación estéril
con un dios que habla por mi boca,
como cuando era niña, 
con mi voz.
De una conversación adicta
a las teclas de este o aquel teclado
y sabiendo
que nunca fueron mías tus palabras.

He decidido no coger el coche
porque me turban los atascos.

5 comentarios:

Sergio DS dijo...

Mejor espera en casa para hablar.

María Socorro Luis dijo...


Hola Inma

Me gusta el tono sencillo y coloquial de tu poema, tan sincero y creíble.

Nos vemos. Un beso

jon gdurban dijo...

Has elegido el mejor camino, lo mejor es escribirlo...

Sarco Lange dijo...

Leerlo es confirmarlo...

Besos.

Miguel Buján dijo...

(Sarco, cabrón, somos como huellas de un mismo pie. Nos topamos en todas partes).

Huuummm...eur...fantásticos lugares los atascos. Los poetas los añoran porque de ellos idean muchos de sus versos al observar ese mundo que los rodea.

Me gustó el poema. Como cuando uno es niño y se encuentra un agujero por donde mirar a través de aquellas puertas...


Un saludo.