sábado, 29 de octubre de 2016

FIN

Le sostengo la cabeza entre mis brazos, su pesado cuerpo que fue creciendo desmesuradamente se derrama sobre mis piernas como una seda de oriente, lánguido sin fuerza ya y sin latido. Le acaricio la frente dulcemente en agradecimiento a todo lo que me ha dado y ha podido más mi compasión por él que todo mi odio. Cómo pudo crecer tanto y tan poco. Lo que en un extremo decrecía en el otro se expandió casi al mañana. Pero todo es finito por naturaleza y por suerte. Y no sé cuánto tiempo llevo sosteniendo su cabeza, solo sé que ya se muere, que pronto besaré su frente fría y desaparecerá entre mis dedos, hacia mi corazón tapando el hueco, en mis labios como un susurro, un silbido como un viento que te enfría los ojos.

Ya no podré llorarte más, mi amor, me pondré triste por tu poca importancia. Saldrás del mundo para ser olvido, no pesarás nada, te habrás apagado como la desesperanza. Pero no te habré abandonado.

sábado, 8 de octubre de 2016

Y digo yo
que este ser infinito de ti
podría en algún momento llegar al fondo
en algún lugar llegar al límite
cruzarse con una recta en un punto del universo.